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Nación – Cada llegada del Día del Padre renueva la discusión sobre las licencias parentales y pone sobre la mesa una realidad ineludible: la legislación vigente sigue anclada en modelos familiares antiguos, mientras que la sociedad y las formas de criar y trabajar han cambiado profundamente en las últimas décadas. La brecha entre lo que establece la norma oficial y lo que empiezan a ofrecer muchas empresas muestra cómo se está transformando la vivencia de los primeros meses de crianza, y marca la necesidad de actualizar un marco legal que ya no refleja la diversidad ni las necesidades actuales.

Mientras el Estado mantiene condiciones que no se han modificado sustancialmente, el sector privado viene avanzando por su cuenta. Cada vez más compañías incorporan beneficios que superan lo exigido por la ley, con el objetivo de acompañar mejor a sus empleados y adaptarse a nuevas realidades. “Según nuestros datos, casi tres de cada diez empresas locales ofrecen licencias adicionales a las legales dentro de su paquete de beneficios. De ese grupo, en un tercio de los casos se trata de extensiones por paternidad, que pueden sumar entre 20 y 30 días corridos más”, explica Francisco Scasserra, director de la consultora Michael Page.

Pero el cambio no es solo en la cantidad de días, sino también en la concepción misma de la crianza. Muchas organizaciones dejaron de lado las distinciones tradicionales y empezaron a hablar de roles y responsabilidades compartidas. “Algunas empresas ya adoptan figuras como cuidador primario y cuidador secundario, sin diferencias por género ni por tipo de vínculo. De esta manera, reconocen y cubren también a parejas del mismo sexo, familias monoparentales y otras configuraciones que hoy son parte de nuestra realidad social”, completa el especialista. Este movimiento muestra que la transformación ya está en marcha, aunque todavía falta que la ley se ponga a la altura de estos cambios.