Compartir en las Redes

Perú / Argentina – Manuel Mendoza Herrera, conocido en el mundo del narcotráfico como “El Manteco”, se reconoce como uno de los mayoristas de cocaína más importantes de la historia reciente del país. Desde su lugar actual en Perú, rompió el silencio para contar detalles de su extensa trayectoria en el comercio ilegal, pero también para plantear una pregunta que lo atormenta desde hace tiempo: la verdad sobre la muerte de su esposa.

“Te soy honesto, ni yo mismo lo sé por qué hablo ahora, pero tengo una deuda pendiente. Una deuda sentimental”, explicó en su relato. “De todo lo que pasó, nadie me supo dar una explicación clara sobre el fallecimiento de mi mujer. Sé que en este ambiente todo termina sabiéndose. No tengo pruebas, no te voy a mentir, pero tengo la certeza de lo que ocurrió. Solo quiero saber quién fue el responsable”, agregó, dejando ver que más allá de su pasado delictivo, ese hecho sigue siendo su mayor preocupación.

Durante años, “El Manteco” movió volúmenes masivos de estupefacientes: se estima que distribuía hasta 500 kilos de cocaína de alta pureza cada semana. La mercadería que transportaba en sus vehículos era luego fraccionada, cortada y embolsada en los llamados “bunkers” de Rosario, el norte y el oeste del conurbano bonaerense, convirtiéndose en el eslabón principal que abastecía a redes de distribución en toda la región.

Su actividad ilícita tuvo un final abrupto cuando fue detenido en una operación que secuestró uno de los cargamentos más grandes registrados en la provincia de Buenos Aires. Ahora, desde su país de origen, reconstruye su historia: entre el detalle de cómo operaba, los riesgos que implica el mundo del crimen organizado y su búsqueda personal de respuestas, en un relato que expone las reglas implacables y las consecuencias que acompañan a este tipo de negocios.