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Sebastián, de apenas 18 años fue embestido por un tren el 17 de noviembre de 1995 mientras cruzaba una barrera en Béccar. Por ese entonces su padre, Daniel Passarella, era el director técnico del seleccionado argentino. El hecho conmocionó a la familia y al ambiente del fútbol. Y hasta la hinchada de Boca colgó un “trapo” en la cancha con la leyenda “Sebastián Vive”

Sebastián Passarella perdió la vida a los 18 años el 17 de noviembre de 1995

El gordo, como lo llamaban cariñosamente a Sebastián Passarella su amada familia y amigos queridos, volvía de jugar al fútbol, su gran pasión, junto a su amigo Vicente Cartisi aquella trágica mañana del 17 de noviembre de 1995. Cynthia, su novia, tenía todo preparado para seguir viaje camino a Chacabuco, la tierra de su padre, “El gran Capitán”.

Pero la tragedia se cruzó en su camino a los 18 años. Sus padres le habían regalado la Suzuki Vitara que manejaba esa mañana de viernes como reconocimiento porque había terminado con muy buen promedio la escuela secundaria.

Pero a las 10 de la mañana y en medio de un día de tránsito bastante convulsionado cruzó con la barrera baja el paso a nivel de avenida Centenario y Brasil, en Béccar, llamado Las cuatro barreras y fue embestido por un tren del ferrocarril Mitre.

Su amigo salvó su vida de milagro, ya que terminó eyectado de la camioneta, y pese a sufrir numerosas contusiones no enfrentó consecuencias graves. Sebastián solo pudo sobrevivir unos instantes a semejante impacto.

Fuente: InfoB

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