Desde 2015, el peronismo ha convivido con una situación anómala, muy autodestructiva. Cualquiera que quiera ser Presidente tiene suficientes elementos para pensar que llegar solo por el dedo de “la Jefa” es un camino seguro para fracasar. Eso guiará a Kicillof, o a cualquier otro aspirante, a intentar acumular fuerza propia para llegar por sí mismo
Cristina Kirchner abraza a Axel Kicillof
Un viejo chiste peronista sostiene que el 17 de octubre es el Día de la Lealtad porque es el único día del año en que los peronistas no se traicionan. Como todos los chistes, cuando lo cuentan los propios pueden generar risa, pero si lo hace un enemigo, un adversario o, simplemente, alguien ajeno a la tribu puede ser leído como una agresión. Así que mejor dejémoslo ahí. Fuera de ese detalle, cualquiera que mire lo que ocurrió el último jueves podrá desmentir aquel chiste. Porque este 17 de octubre, ocurrió algo bastante diferente a un gesto de lealtad: para algunos fue el día en que hubo una gran demostración de independencia y, para otros, lisa y llanamente, ocurrió una gran traición. Todo depende de donde se mire. De hecho, al día siguiente la propia Cristina Kirchner se refirió a uno de sus hijos políticos predilectos como “Judas”.
Es que el jueves, en la ciudad de Berisso, una gran parte del peronismo bonaerense realizó un nutrido acto por el 17 de Octubre, donde se reunieron muchísimos dirigentes que solían formar parte del elenco estable que rodeaba y apoyaba a Cristina Kirchner hasta hace muy poquito. Allí estaban, entre tantos otros, los intendentes de La Matanza, Fernando Espinoza; de Avellaneda, Jorge Ferraresi; de Ensenada, Mario Secco; de La Plata, Julio Alak; y de Berisso, Fabián Gagliardi. En el escenario se podía ver también a referentes gremiales como Roberto Baradel (docentes), Pablo Moyano (camioneros), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y Rodolfo Daer (alimentos). En primera línea aparecía además el ex secretario general de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque.
Fuente: InfoB