El delantero del Atlético Mineiro brilló en Europa y Asia. Y quiere volver a vencer al Millonario, como en la serie de 2021. Su llamativa trayectoria y por qué pierde cinco kilos por partido
El futbolista brasileño Hulk con su esposa, Camila Angelo, la sobrina de su ex pareja
La primera semifinal que animarán Atlético Mineiro y River Plate en Belo Horizonte paralizará a la región. Se trata de un duelo en el que ambos equipos atraviesan realidades similares, ya que están lejos de la pelea por el título en el ámbito doméstico, pero tienen como máximo objetivo el certamen continental. El combinado brasileño contará en su ofensiva con Hulk, el histórico delantero que mantiene su longevidad intacta a base de goles. Incluso en su última presentación, improvisó una obra de arte para llevar al elenco liderado por Gabriel Milito a la final de la Copa de Brasil, tras igualar 1 a 1 con el Vasco da Gama (la ida había finalizado 2-1 a favor del Galo). Más: lleva 19 goles y diez asistencias en 42 partidos jugados en la temporada.
No será la primera vez que el goleador se enfrente con el Millonario. En 2021, tras una inolvidable actuación de Matías Zaracho, el conjunto del país vecino aplastó a La Banda con un global de 4 a 0 por el certamen más codiciado de América. Y Hulk dejó su huella con una conquista. El potente atacante es llamado así por su físico pero especialmente por su parecido a Lou Ferrigno, el actor que protagonizó el personaje por el que el crack tenía devoción desde muy pequeño en su humilde casa en Paraíba.
Givanildo Vieira de Souza, su verdadero nombre, nació en 25 de julio de 1986 en Campina Grande, y desde los tres años imitaba al personaje de la serie “El Increíble Hulk”, al punto que llegó a levantar un cilindro de gas para copiarlo, en una oportunidad en la que su padre, Gilván, llegaba del trabajo en el puesto de venta de carne que tenía la familia.
Con apenas 16 años, en 2003, fue llevado al Porto de Portugal por un agente. La idea era cederlo al principio al Vilanovense, un equipo de las afueras de la ciudad, que se dedica a la formación de futbolistas, pero el muchacho se encontró con la excusa de algunos inesperados problemas legales. Le dijeron que no tenía tutor y ni siquiera llegó a jugar y, como no le veían futuro en “Los Dragones”, lo mandaron de regreso a Brasil para pasar al Esporte Clube de San Salvador de Bahía. “Era un gordito”, recordó el presidente del Porto, Pinto da Costa.
Fuente: InfoB