Les metieron salchichas en la boca y morcillas en sus zonas íntimas.
Una adolescente de 16 años denunció que junto a otras cinco jóvenes fueron sometidas a un rito de iniciación por parte de otras jugadoras, algunas de alrededor de 30 años. Los hechos fueron denunciados en la justicia penal de Mendoza y trascendieron en las últimas horas.
La denunciante no pudo con la presión que le generaba internamente la situación de humillación vivida durante el año 2023 y se lo confesó a sus padres, quienes se presentaron en sede policial para realizar los trámites de rigor. Allí quedó expuesta la situación que le tocó vivir a la denunciante quien ahora a los 18 años está decidida a ir hasta las últimas consecuencias.
En su relato indicó que ella concurrió porque le habían dicho que como festejo de bienvenida le íban a “teñir el pelo”. No obstante, asistió a la sede del Club Alemán ubicado sobre calle Gutiérrez en la Zona de Guaymallén. Relató que los hechos acontecieron en los baños de esa institución. Junto a las otras jugadoras fueron sometidas a situaciones tales como tener que desnudarse de la cintura para arriba, colocarse un “top creativo” y caminar como perrito, al tiempo que les decían groserías con contenido sexual.
Además, les vendaron los ojos con toallitas femeninas, les metían salchichas en la boca y a la denunciante una morcilla en su zona genital, entre la calza y la ropa interior.
El caso es investigado por la Unidad de delitos contra la integridad sexual que dirige la fiscal Mercedes Mora. No obstante, la familia denuncia cierta demora.
Respecto de las mujeres acusadas, trascendió que en su momento debieron presentar su descargo por escrito ante las autoridades del Club Alemán. Allí habrían negado las imputaciones realizadas por las denunciantes.
Según la denuncia, la velada iniciática arrancó cuando la capitana de la Primera fue a buscar a las menores diciéndoles que todo estaba listo en el baño de la institución. Luego las hicieron formar fila en la puerta y las hicieron pasar de a una. Después, otra jugadora les dijo a las niñas que se desnudaran, quedando sólo con bombachas o bien con las calzas.
Otra adulta les dijo que tenían 30 segundos para ponerse una suerte de «top creativo», que no era otra cosa que cubrirse los senos con papeles u hojas de árboles sujetadas con cinta Scotch. Las órdenes habrían sido dadas por al menos cuatro adultas –algunas profesionales, todas identificadas con sus nombres- y habrían sido 10 las que participaron del hecho.
En ese momento, una de las adolescentes le dijo a otra jugadora que hicieran lo que quisieran. «Pero no nos graben», suplicó, algo que finalmente sí habría ocurrido.
Luego, otras tres jugadoras se encargaron de vendarles los ojos con toallitas femeninas. Repentinamente, una chica que tiene fobia a los peces, sintió olor a atún y comenzó a llorar. Después les ordenaron que se pusieran «en cuatro patas» y fueran hacia otra parte de los baños. Entonces, una mayor dijo: «Ponete en cuatro patas y mordé este hueso; sos un perro», mientras otras hacían comentarios de índole sexual en relación a la posición de las menores, aderezados con risas y comentarios humillantes.
Siempre según la denuncia, una de las jugadoras adultas comenzó a frotarles ají picante en los labios y la denunciante le dijo varias veces que no lo hiciera porque tenía una reacción alérgica. Pero la maniobra siguió, a pesar del llanto de la adolescente, mientras algunas le refregaban por el cuerpo una mezcla «asquerosa».
Así vivencia el momento hoy la denunciante: «Yo estaba muy incómoda con la situación. Me sentí vulnerable, humillada, y sentí tanto miedo de que reaccionaran mal si les decía que me quería ir, que no podía hablar».
Pero la particular «bienvenida» continuó. «A la cuenta de tres, griten gol, pero con mucha emoción», fue la consigna siguiente. Cuando las chicas lo hicieron, les habrían introducido salchichas en la boca. Una cayó al piso y otra se cerró la boca pero igual se les suministró su dieta de embutidos.
Mientras seguían siendo untadas por una sustancia viscosa, M. F. A. una de las presuntas agresoras, le introdujo a la denunciante una morcilla entre la calza y bombacha. «Yo moví la morcilla porque me daba asco que tocara mis genitales y ella me decía que no lo hiciera», dice la joven
Luego vino la etapa de decoloración de pelos, que dejaron como saldo ardor y quemaduras, pero al menos se les permitió sacarse «las vendas». Pero antes, y tras llevarlas a las duchas, una jugadora «de Primera» le dio a probar a la joven una sustancia que ella cree que fue yogur rancio o con ajo. Luego le tiraron ese yogur en el cuerpo y una le arrojó un profiláctico diciéndole que esa sustancia blanca «venía de ahí».
Ya en ese momento, por la humedad, a la joven se le había desprendido el «top creativo» y estaba desnuda de la cintura hacia arriba, «pero a pesar de avisar, siguieron filmando». Por último, las dejaron bañarse.
Al día siguiente una madre escuchó en el baño de un estadio que dos jugadoras comentaban sobre «la bienvenida» diciendo que se les había ido la mano, por lo que el asunto comenzó a comentarse de boca en boca y de teléfono a teléfono.
Los videos también habían comenzado a circular, y cuando una de las presuntas víctimas pidió verlos porque había quedado semidesnuda, solicitó que los borraran pero ignoraron el pedido.
Entonces, por la noche, las mayores llamaron a una reunión (estaban concentradas en el club porque jugaban un torneo) donde las menores fueron sometidas a una suerte de pacto de silencio: la bienvenida era una dinámica habitual en el equipo y había «códigos» que respetar, según el relato conseguido por diario Los Andes.
Fuente: Crónica