Buenos Aires – La persistente inflación y el consecuente aumento de precios en la carne vacuna han llevado a las familias argentinas a modificar sus hábitos de consumo. Ante la caída del poder adquisitivo, muchos recurren a carnes sustitutas como el pollo y el cerdo para intentar compensar la reducción en la compra de carne de vaca. Relevamientos del sector frigorífico y de promoción de la carne vacuna reflejan el impacto directo sobre los presupuestos familiares destinados a proteínas animales durante marzo.

Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) correspondientes a marzo de 2026, el precio promedio del kilo de carne vacuna se situó en $18.564, lo que representa un alza mensual del 10,6%. En términos interanuales, el incremento fue del 68,6%, superando significativamente la inflación general del 32,6% registrada en el mismo período.

Ante este panorama, surge la pregunta sobre cuánto rinden $50.000 en la carnicería. Si bien el texto proporcionado no detalla el costo del pollo y el cerdo, sí permite calcular que con $50.000 se podrían adquirir aproximadamente 2,69 kilos de carne vacuna al precio promedio de marzo. Esta cifra evidencia la dificultad de acceder a proteínas animales con un presupuesto limitado, impulsando la búsqueda de alternativas más económicas en el mercado.