Un informe privado señala oportunidades para aumentar las exportaciones de petróleo y GNL y fortalecer la balanza comercial.

El conflicto en Medio Oriente y los cambios que genera en la logística energética mundial podrían convertirse en una oportunidad para la Argentina. Los aumentos de precios del crudo, la alteración del transporte marítimo y la reconfiguración de la oferta global favorecen a países productores confiables, y en ese escenario la Argentina puede posicionarse como un proveedor seguro de petróleo y gas natural licuado (GNL), afirman algunos analistas privados.

Según precisó Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, el país cuenta con proyectos de exportación de GNL a partir de 2027 y con una producción petrolera que supera los 900.000 barriles diarios, lo que abre posibilidades de aprovechar la volatilidad internacional y ampliar la inserción en mercados estratégicos.

Carnicer destacó que solo en hidrocarburos, el año pasado, la Argentina registró un saldo positivo cercano a los USD 5.000 millones, un cambio significativo frente a los años anteriores, cuando la balanza comercial energética acumuló resultados negativos. En ese marco, definió a la energía como un “ordenador económico” para el país y resaltó su papel en la mejora de la balanza comercial y en el fortalecimiento del desarrollo productivo.