Buenos Aires – A pesar de que el mercado argentino ha mostrado resistencia ante las turbulencias financieras globales derivadas del conflicto en Medio Oriente, el aumento del precio del petróleo representa una seria amenaza para uno de los objetivos clave del Gobierno: alcanzar la inflación cero en agosto. El gasoil, un combustible esencial para sectores cruciales como el agro, la industria y el transporte, se perfila como el principal factor de presión.

Matías Togni, analista de la consultora petrolera NextBarrel, explicó que la volatilidad en los precios del crudo se manifiesta con ataques a infraestructura energética durante la noche en Medio Oriente, lo que provoca fuertes aperturas en los mercados de futuros. Si bien hay intentos por calmar los precios, la tendencia alcista se mantiene. La especulación sobre posibles restricciones a las exportaciones de crudo por parte de Estados Unidos, aunque desmentidas, y medidas como la suspensión de la ley de cabotaje marítimo, evidencian la complejidad del panorama energético global.

La situación se agrava al observar los precios internacionales, con el petróleo en Omán alcanzando máximos históricos nominales de USD 167 por barril. Más cerca, Brasil ha emitido alertas sobre una posible escasez de gasoil, un escenario que, de materializarse, tendría repercusiones directas en Argentina si los precios internos continúan artificialmente bajos. Este contexto pone en jaque la meta inflacionaria del equipo económico, que deberá sortear estos desafíos para intentar cumplir sus objetivos.