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“Pasó por la puerta de mi casa”, cuenta la mujer que apenas la vio ayudó al rescate del animal. Fueron tres horas y decenas de voluntarios para ponerla a salvo en un batán. Desde el miércoles 8 de enero pasa sus días al lado de otros animales también salvados de una muerte segura

Valiente en el santuario

Ahora tiene un nombre: Valiente. Porque eso es lo que demostró ser la vaca que tomó fuerzas, quién sabe de dónde, para escapar y saltar del camión jaula en movimiento que la llevaba, como al resto de sus compañeras, al matadero. El lugar donde su vida hubiera acabado. Eso que hizo, seguramente, lo hubiera hecho, o intentado, cualquier persona en peligro para salvarse.

Fuente: InfoB

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