La víctima, de 27, años permanece internado con un fuerte traumatismo de cráneo. Los médicos analizan su evolución para determinar si deben colocarle una prótesis en la cabeza.
Un joven de 27 años que trabaja para una aplicación de viajes fue brutalmente atacado a ladrillazos por delincuentes que le robaron el auto. Según trascendió en las últimas horas, aún permanece internado con graves heridas y los agresores están prófugos.
Cabe destacar que el violento hecho se registró este fin de semana en la calle Serapio Ovejero al 3200, en el barrio Villa Azalais de Córdoba. “Tito”, como lo conocen sus amigos y familiares, estaba trabajando durante la madrugada cuando fue abordado por un grupo de asaltantes.
Al parecer, los delincuentes le exigieron el Fiat Palio negro que conducía. Tras ello, comenzaron a tirarle ladrillos, lo que le provocó un traumatismo de cráneo, cuello y hombro.
Tras el violento ataque, los asaltantes se llevaron el auto, mientras que la víctima quedó herida en el lugar. Tras solicitar asistencia médica, el chico fue trasladado al Hospital de Urgencias, donde permanece internado. “En un minuto le arruinaron la vida a mi hermano”, dijo Beatriz, su hermana.
En el mismo sentido, la mujer contó que el joven está evolucionando bien, que fue derivado a sala común y se encuentra haciendo ejercicios porque continúa mareado “por el tremendo golpe que le dieron con un ladrillo en la cabeza”. “Estamos rogándole a dios que salga pronto, sano, y también dándole gracias porque está con vida”, agregó.
“Él trabajaba para su familia, era el sostén, jugaba al fútbol, pero hoy en día no sabemos qué va a pasar con su vida, si va a ser el mismo Tito de antes”, lamentó. Por otra parte, contó que el vehículo aún no fue hallado, aunque le restó importancia: “Hoy damos gracias a que está vivo, el auto es lo de menos”, señaló.
“Le pido a la Justicia que trabaje pronto, que podamos volver a nuestras casas sanos y salvos. Le pido a Dios que no me lo lleve, él estaba bien, sano, tranquilo, volvía a su casa después de trabajar y ahora estamos rogándole a Dios que no le queden secuelas”, expresó Beartiz.
Por último, contó que ahora están a la espera de su evolución porque le quedó un “hueco en la cabeza porque le sacaron un pedazo de hueso”. “Ahora resta ver si de acá a cuatro meses eso cicatriza y tolera una prótesis”, completó.
Fuente: Crónica