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La pérdida de valor de los salarios y el deterioro de las condiciones laborales empujan a cada vez más familias misioneras a combinar empleos formales, changas y actividades independientes para poder llegar a fin de mes. Según datos del INDEC correspondientes a junio de 2026, una familia tipo necesitó $1.531.473 para no caer por debajo de la línea de pobreza, una cifra que expone la enorme brecha entre los ingresos habituales y el costo real de alimentos, vivienda, servicios y transporte.

El pluriempleo se consolidó como la respuesta más frecuente a esta crisis. Un informe del Monitor de Opinión Pública reveló que el 86,6% de los trabajadores asegura que su hogar requiere al menos dos fuentes de ingreso para subsistir: ya sea mediante un segundo puesto, la incorporación de otros miembros de la familia al mercado laboral o la suma de jornadas extras y tareas informales.

Agustín Gómez, secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio de Posadas, advirtió sobre el agravamiento de la situación: “Las familias primero pasaron a endeudarse con tarjetas y préstamos, y ahora directamente al pluriempleo. Hoy un trabajador necesita tener dos o hasta tres trabajos para poder llegar a fin de mes”. La tendencia refleja cómo la presión económica ha modificado la dinámica laboral en la provincia, con jornadas cada vez más extensas y una inestabilidad que afecta a la gran mayoría de los hogares.