Nación – El Gobierno nacional mantuvo el superávit fiscal en el mes de mayo, uno de los objetivos centrales de la política económica impulsada por Javier Milei, pero los números revelan un deterioro significativo respecto al año anterior. La disminución de los ingresos tributarios fue más fuerte que la reducción del gasto público que aplica la administración, lo que provocó que tanto el resultado primario como el financiero se contraigan de manera importante, marcando el primer desgaste real en una de las metas más publicitadas por el oficialismo.
Según el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el superávit primario de mayo de 2026 registró una baja del 14,9 % en términos reales comparado con el mismo período de 2025. La situación se agrava aún más al sumar el pago de intereses de la deuda, que creció un 4,9 % interanual. Este escenario derivó en una caída drástica del superávit financiero —el saldo final después de todos los pagos—, que se redujo nada menos que un 45,7 % frente al año pasado, mostrando que el margen de maniobra se está estrechando con rapidez.
Este cambio de tendencia, sumado a las exigencias del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para mantener el equilibrio de las cuentas, anticipa que el ajuste fiscal se profundizará en los próximos meses. Y, como ocurrió en etapas anteriores, las provincias vuelven a aparecer como el blanco principal de las medidas de recorte. Con recursos propios que bajan y transferencias nacionales que se esperan más reducidas, los gobiernos locales enfrentan un escenario complejo, donde deberán equilibrar sus presupuestos con menos ingresos, manteniendo servicios y salarios, en lo que se perfila como una nueva etapa de mayor restricción financiera.