Camila era una estudiante de veinte años cuando en marzo de 2003 fue violada por Marcelo Mario Sajen en el Parque Sarmiento de la ciudad de Córdoba. Su testimonio, dos décadas después del hecho, es parte de un ejercicio de sanación. Habla del hombre que le arruinó la vida, de un tatuaje que le trae paz y de una angustia que perdura: “Después de la violación, más allá del dolor físico, lo que te queda es un dolor en el alma”
Sajen cometía abusos sexuales desde 1997 hasta 2004 en contra de jóvenes estudiantes. Juan Manuel Ugarte, el fiscal que llevó adelante la investigación, estimó que las víctimas llegarían a 93
Habían pasado minutos después de las diez de la noche. Era el 16 de marzo de 2003 cuando Camila bajó del tercer piso de su departamento D ubicado sobre la calle Independencia al 800 de la ciudad de Córdoba. Se dirigía a una fiesta a la que nunca llegó: “Iba a una juntada con unos amigos que tenía, que eran de Rawson. Era a unas seis cuadras, sobre la calle Buenos Aires”. El barrio Nueva Córdoba en el que vivía tenía reminiscencias de su Victorica natal, localidad ubicada al oeste de La Pampa con unos 6.480 habitantes, según la proyección del municipio. Se había hecho compinche del verdulero, de la gente del locutorio desde donde llamaba a su casa, de los chicos del laverrap. Y las noches -sobre todo las de verano- tenían esa serenidad que recordaba de su pueblo y que le inspiraba confianza porque, a pesar de caminar sola, había mucha gente y muchos jóvenes de distintas partes del país que llegaban a La Docta a estudiar una carrera universitaria.
Fuente: InfoB