Buenos Aires – Con la mirada puesta en las próximas elecciones presidenciales, el Gobierno nacional trazó como objetivo principal garantizar estabilidad cambiaria durante todo el año 2027, intentando romper así una racha histórica en la economía argentina: la de fuertes turbulencias y devaluaciones que suelen producirse cada vez que hay comicios. En medio de un contexto actual marcado por un ingreso récord de divisas, las autoridades analizan antecedentes preocupantes de los últimos procesos electorales, mientras que las últimas mediciones de opinión que siguen los inversores reflejan una mejora en la imagen del presidente Javier Milei y mayor optimismo sobre el rumbo económico, aunque la actividad y el consumo todavía no muestran una recuperación firme.
Aunque 2026 no es un año electoral y el tipo de cambio se mantiene estable, el hábito de los argentinos de dolarizar sus ahorros se mantiene vigente. En abril, la compra neta de divisas por parte del público alcanzó los 2.360 millones de dólares. Si bien la cifra es alta, representa solo un tercio de lo registrado en septiembre del año pasado, cuando se compraron 6.500 millones de dólares en la antesala de las elecciones legislativas, un momento que obligó incluso a una intervención inédita del Tesoro de los Estados Unidos en el mercado para evitar una devaluación brusca. Aquella maniobra fue clave para calmar a los inversores de manera inmediata y permitió el triunfo del oficialismo en las urnas.
La gran incertidumbre ahora es qué magnitud podrá tener la demanda de dólares y el movimiento de carteras en la previa de los comicios de octubre de 2027. Los antecedentes históricos generan alerta: en las PASO de 2019, la derrota del entonces presidente Mauricio Macri provocó una caída récord en el valor de acciones y bonos, además de una fuerte disparada del tipo de cambio tras las elecciones. En ese momento, la perspectiva del regreso del kirchnerismo al poder actuó como un golpe contundente para los mercados financieros, que reaccionaron con pánico ante el cambio de rumbo político.
Por ahora, las proyecciones oficiales apuntan a evitar que la incertidumbre política se traslade a las variables monetarias, aunque el escenario sigue complejo. Los indicadores de actividad económica todavía muestran que el consumo no logra reactivarse, incluso con la abundancia de divisas que ingresan al país. El desafío para el Gobierno es consolidar la confianza lo suficiente como para que, llegado el año electoral, el mercado no repita los comportamientos de fuga hacia el dólar que han marcado a la economía argentina durante las últimas décadas y que tantas crisis han provocado.