Cuando Lorena se despertó diez días después en un hospital, le preguntó a su mamá dónde estaban sus tres “soles”. Hablaba de sus hijos Lisandro, Iona y Lautaro. La mujer le respondió: “Los nenes se durmieron”. La historia de una madre que se quedó sola por culpa de una estufa que quemaba mal, que “sentía que estaba muerta en vida” y que se reseteó: volvió a enamorarse y tuvo otra hija
El desgarrador relato de una madre por la muerte de sus tres hijos: “Los acosté con un beso, un ‘te amo’ y no los volví a ver”
“Cenamos. Los acosté a dormir. Como todas las noches les di un beso y un ‘Te amo’. Esa fue la última vez que los vi”.
Hay un dolor que es inabarcable, que supera cualquier umbral. Su dimensión es ilimitada: lo alcanza todo. Y su presencia, absoluta: se apodera de nosotros. Nos absorbe, nos consume, nos atormenta. Nos derrota. Nos convertimos en ese dolor. Pero además es intransferible: solo Lorena Agüero sabe cuánto duele la muerte de tres hijos, a los que ni siquiera pudo despedir.
Fuente: InfoB