El financiamiento en moneda extranjera al sector privado registró un crecimiento exponencial desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Según datos del Banco Central, en diciembre de 2023 el stock de créditos en dólares ascendía a USD 3.482 millones, mientras que en julio de 2026 ya alcanzaba los USD 24.227 millones. El aumento supera el 600%, lo que equivale a multiplicar por más de siete el volumen de préstamos en esa moneda en menos de treinta meses.
Este crecimiento se produjo en paralelo a un masivo ingreso de depósitos en dólares al sistema financiero, que crecieron diez veces más que los depósitos en pesos. Para canalizar esos fondos hacia la actividad productiva, el Gobierno decidió flexibilizar las reglas: ahora los bancos podrán prestar hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera a cualquier empresa, sin la exigencia de que genere ingresos en esa divisa. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, advirtió sin embargo que no debe esperarse un «boom» inmediato, sino una evolución ordenada.
La medida se enmarca en una estrategia más amplia que combina la flexibilización crediticia con la aprobación de la Ley de Inocencia Fiscal II, buscando que el crédito en dólares se convierta en una herramienta de reactivación económica. El salto en el financiamiento refleja además la confianza que depositan los ahorristas en esa moneda y la disposición de las empresas a endeudarse en ella, a la espera de que la estabilidad cambiaria se consolide en el tiempo.