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Formosa / Paraguay – Cada 15 de mayo, Paraguay celebra en una misma fecha su Independencia Nacional y el Día de la Madre, una unión cargada de simbolismo que vincula el concepto de “Madre Patria” con el rol fundamental de la mujer como sostén de la nación. Pero esta fecha trasciende las fronteras políticas: en Formosa, la celebración se vive también como propia, ya que a orillas del río Paraguay y el Pilcomayo, miles de familias comparten historia, idioma, tradiciones y, sobre todo, el legado de aquellas mujeres que, con su trabajo y afecto, sostienen generaciones enteras a ambos lados de la frontera.

El vínculo es profundo y cotidiano. Hay abuelas nacidas en localidades paraguayas como Alberdi que criaron a sus hijos y nietos en tierras argentinas; madres que cruzan el río cada fin de semana para reencontrarse con familiares en el departamento de Ñeembucú; y niños que crecieron escuchando guaraní en sus casas mientras aprendían español en la escuela. Esas historias cruzadas se reflejan en cada rincón de la provincia, y especialmente en lugares como el Mercadito Paraguayo, donde se habla “jopara” —la mezcla de ambas lenguas— y se comparten sabores que ya son parte de la identidad formoseña: la sopa paraguaya, la chipa o el vori vori, alimentos que cruzaron el río de la mano de estas mujeres.

Esta integración tiene raíces históricas. Las migraciones desde Paraguay hacia las provincias del Nordeste argentino se intensificaron durante el siglo XX, impulsadas por conflictos como la Guerra Civil de 1947, dictaduras y crisis económicas. Muchas familias eligieron esta región por su cercanía geográfica y afinidad cultural, echaron raíces y construyeron una hermandad que perdura hasta hoy. La elección del 15 de mayo para homenajear a las madres no es casual: según explican historiadores como Herib Caballero Campos, la fecha se estableció oficialmente en 1924 para unir el amor por la patria con el amor materno, bajo la idea de que las madres son las verdaderas guardianas de la identidad y del tejido social.

Para la investigadora Ana Barreto Valinotti, este concepto de “maternidad patriótica” no se limitó a las fronteras nacionales, sino que se expandió naturalmente hacia las zonas limítrofes. Por eso, en Formosa el 15 de mayo se siente como una fecha compartida: es el reconocimiento a todas aquellas mujeres que, más allá de dónde hayan nacido, fueron el puente que unió dos orillas, preservó las costumbres y mantuvo viva la historia común de pueblos hermanos.