Compartir en las Redes

Fernando Cerimedo, de 45 años, llegó a Bolivia en 2024 presentándose como consultor dedicado a realizar estudios de mercado para empresas privadas. Sin embargo, en poco tiempo ascendió hasta convertirse en uno de los hombres de confianza del presidente Rodrigo Paz, desplazándose en el núcleo del poder del Estado. Hoy se encuentra detenido y enfrenta dos procesos judiciales: uno por tentativa de feminicidio contra su pareja y otro por presunto enriquecimiento ilícito vinculado a declaraciones de la víctima sobre corrupción gubernamental.

El argentino es experto en comunicación política digital y promotor de la derecha liberal en la región. Es fundador de un portal de contenido conservador y dirige una agencia de marketing político en su país. Aunque negó impulsar desinformación, admitió en entrevistas realizar «campañas negativas» y trabajar con granjas de cuentas automatizadas. Su historial registra una condena por estafa y fraude en Argentina, además de investigaciones en Brasil por su presunta participación en tramas de desinformación vinculadas al bolsonarismo.

Con esos antecedentes, Cerimedo se instaló en Bolivia y transitó un ascenso vertiginoso que lo llevó a ocupar un cargo clave en el círculo presidencial. El escándalo estalló cuando su pareja fue baleada en la puerta de un hotel y lo acusó directamente de ordenar el ataque para silenciarla. Desde entonces, su paso por el poder boliviano se convirtió en una investigación que cruza intento de homicidio, presunto enriquecimiento ilícito y una red de operaciones financieras que los fiscales aún intentan desentrañar.