Algunos incrementaron sustancialmente la Tasa de Seguridad e Higiene (TSH) y otros crearon nuevas sin contraprestación. Se aplican por actividad y afecta a supermercados, bancos y hoteles, entre otros rubros

El fuerte aumento de las tasas municipales atenta contra el plan para bajar la inflación, ya que son los grandes supermercados los que deben tributar

El conflicto por el “abuso” –en palabras de los empresarios– de varios intendentes con la aplicación de las tasas municipales para recaudar más no es nuevo. Las quejas de supermercadistas, bancos y representantes del mundo hotelero, entre otros, data ya de varios años. Pero recobró trascendencia pública en los últimos días a partir del anuncio del intendente de Lanús, Julián Álvarez, de que subiría la Tasa de Seguridad e Higiene (TSH) a tres cadenas de hipermercados para ofrecerle exenciones o reducciones de alícuotas a más de 500 almacenes barriales. A partir de septiembre, Lanús subió la TSH de 2,36% a 6% y generó una catarata de cuestionamientos no sólo de parte de los afectados, en este caso los supermercadistas, sino también del Gobierno Nacional, que ya venía estudiando el tema y analiza distintas estrategias para contraatacar las embestidas municipales.

Lo que ocurre es que en los últimos meses se intensificaron estas decisiones de varios gobiernos locales en busca de compensar los ingresos que pierden por otro lado. Las provincias y municipios no sólo perciben menos fondos propios por la merma de actividad, sino que también reciben menos coparticipación y, naturalmente, menos transferencias discrecionales. Es por eso que los intendentes de todo el país, pero especialmente los bonaerenses, empezaron a echar mano a la suba de tasas ya existentes y a la creación de otras nuevas, que en muchos casos no tienen una contraprestación clara, para cubrir esos agujeros.

Fuente: InfoB