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El ministro de Economía, Luis Caputo, arribará este martes a Bangkok, Tailandia, con una agenda cargada de definiciones clave para las finanzas argentinas. Su participación en las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que se extenderán hasta el 18 de octubre, servirá de escenario para avanzar en la tercera revisión del programa vigente con el organismo y gestionar el desembolso pendiente de 869 millones de dólares.

El encuentro con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, figura como el eje central de la misión. El Gobierno nacional busca concretar un acuerdo que permita habilitar el giro de los fondos, para lo cual es indispensable cerrar la evaluación técnica que aún no ha llegado a un consenso a nivel de los equipos del organismo. Entre los puntos que requieren definición se encuentra la solicitud de una dispensa respecto al cumplimiento de la meta fiscal pactada, un aspecto que ha generado tensiones en las conversaciones preliminares.

La concreción de este desembolso cobra relevancia en un escenario donde las proyecciones de crecimiento para la economía argentina han sido revisadas a la baja por parte de organismos internacionales, como lo hizo público el Banco Mundial al recortar su estimación del 3,6% al 2,1% para este año. En este contexto, los recursos del Fondo no solo aportarían liquidez, sino que también enviarían una señal sobre la continuidad del apoyo externo al plan económico local.

Mientras las conversaciones avanzan en la capital tailandesa, la atención se mantiene fija en si se alcanzará el entendimiento necesario antes de que finalicen las asambleas. El resultado de estas gestiones tendrá impacto directo sobre las reservas del Banco Central y sobre la confianza que los mercados depositan en la trayectoria fiscal del país.