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Brasil quedó dividido en dos grandes polos políticos y definirá su próximo presidente en segunda vuelta el 25 de octubre. Con el escrutinio finalizado, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), obtuvo el 47,37% de los votos válidos, mientras que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), alcanzó el 44,76%. Ninguno superó la mayoría absoluta que exige la ley, por lo que ambos se enfrentarán nuevamente en la instancia decisiva.

El resultado confirma la profunda polarización que marcó toda la campaña. Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro —inhabilitado y condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado—, se impuso por una brecha estrecha pero insuficiente para cerrar la elección en una sola vuelta. Lula, por su parte, quedó segundo y buscará revertir la diferencia en las próximas tres semanas, cuando se repita la jornada electoral.

Se trata de un nuevo capítulo de la disputa que desde hace años atraviesa la mayor economía de Sudamérica. Esta vez, sin embargo, el nombre que marcó la última década no estuvo en la boleta: el apellido Bolsonaro sigue presente en la contienda a través de su hijo, mientras Lula busca renovar su mandato como líder de la izquierda. El desenlace tendrá consecuencias directas sobre el rumbo político y económico de toda la región, incluidas las relaciones comerciales y diplomáticas con la Argentina.