Compartir en las Redes

Buenos Aires – Manuel Adorni, hasta hace poco la voz oficial y uno de los pilares más fuertes de la gestión de Javier Milei, se convirtió hoy en el centro de la crisis más incómoda para La Libertad Avanza. Lo que comenzó como una polémica aislada por un viaje oficial derivó en una verdadera cascada de denuncias: vuelos en primera clase, uso de jets privados, propiedades de lujo, pagos en efectivo y fuertes sospechas de enriquecimiento ilícito. El escándalo golpea con fuerza porque contradice directamente el discurso fundacional del Gobierno, que prometió acabar con “la casta”, eliminar privilegios y gobernar con austeridad.

El impacto es todavía mayor por el rol que cumplía Adorni. Durante dos años, fue quien defendió cada ajuste, justificó cada recorte y explicó a la sociedad los “sacrificios necesarios” que debían soportar. Sin embargo, mientras millones de argentinos reducían su consumo y enfrentaban dificultades económicas, el ahora Jefe de Gabinete apareció vinculado a gastos millonarios que no logró justificar: remodelaciones de viviendas pagadas en efectivo y en dólares, bienes de alto valor y traslados que nada tienen que ver con la austeridad que él mismo predicaba.

La cronología del escándalo estalló cuando se supo que su esposa, Bettina Angeletti, había viajado como parte de la comitiva oficial a Nueva York durante el evento “Argentina Week”. La reacción social fue inmediata y negativa, incluso entre los propios votantes del oficialismo. Lejos de calmar las aguas, Adorni agravó la situación al justificar el viaje diciendo que su esposa se había “deslomado trabajando”, una frase que generó burlas y rechazo masivo. Poco después, se reveló que ambos regresaron en primera clase, en pasajes que costaban más de 10.000 dólares cada uno.

El punto de quiebre llegó al difundirse un video donde Adorni aparece subiendo junto a su familia a un jet privado con destino a Punta del Este, acompañado por Marcelo Grandio, un productor y periodista con vínculos comerciales que hoy está bajo investigación judicial. Las pruebas fueron avanzando: registros bancarios incorporados a la causa revelaron transferencias por $1.670.900 desde empresas vinculadas a Grandio hacia cuentas de Adorni, antes de que asumiera el cargo. Ya no se trata solo de excesos, sino de una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito que mancha la imagen del Gobierno y complica la agenda política de Milei.