Los testimonios de la barbarie, angustia e incertidumbre de una sociedad que todavía lidia con la muerte
Los terroristas de Hamas asesinaron a 60 personas en el kibbutz Kfar Aza y se llevaron 19 secuestrados
Desde Kfar Aza, sur de Israel.-Para llegar al epicentro de la masacre hay que usar la ruta 232, conocida desde el 7 de octubre como “la ruta de la muerte”. Esa vía es un hilo de sangre que conecta directo con el horror. Por allí se llega a los kibutzim, las comunidades colectivistas judías linderas con la Franja de Gaza. Tiene una de las curvas más mortíferas de aquella fatídica jornada (donde los terroristas montaron una trampa mortal para decenas de personas) y desemboca en el predio donde se realizó la fiesta Nova, el festival de música electrónica donde fueron masacrados más de 300 jóvenes.
El asfalto de la 232 vibra -o cruje, dependiendo quién la transite-. La explicación no reside solo en el dolor que invade automáticamente a quien visite la zona, sino en una consecuencia directa de ese día: las cadenas de los tanques dejaron surcos en el pavimento y el contacto de los vehículos con esas hendiduras son un preludio de lo que vendrá
Fuente: InfoB