Compartir en las Redes

La estrategia aplicada por algunos de los nuevos movimientos políticos se apoya en un insumo básico: la ira. Es un método que se transmite a través de las fronteras. Solo es necesario que aparezca el personaje que lo sepa interpretar, como ya lo hicieron Donald Trump o Jair Bolsonaro

Javier Milei

El Presidente habla frente a un nutrido grupo de empresarios.

-Ahora viene una pequeña parte en la cual voy a hablar en latín, como diría el profe De Pablo. Es decir, me voy a rajar una tremenda puteada.

Se escuchan tibios aplausos, unas risitas, hay algo de desconcierto en la platea. El Presidente, entonces, explica: “Tiene que ver con los imbéciles que dicen: ‘Ah bueno, pero ahora se acumulan menos reservas y como se acumulan menos reservas, el gobierno no va a poder pagar’”. A primera vista, quienes dicen eso no parecen imbéciles. Es razonable pensar que sin reservas se complique el pago de una deuda.

Pero el Presidente no fundamenta. Simplemente, cumple con la promesa de hablar en latín:

-Lo que me están diciendo es que los dólares los tengo que comprar con emisión monetaria, es decir, esa manga de hijos de remil puta…

Súbitamente, los asistentes interrumpen con aplausos: les gustó el insulto.

El Presidente continúa:

-Lo que me están diciendo es que yo le rompa el culo al pueblo argentino con impuesto inflacionario para pagar la deuda. ¡Por eso son unos tremendos hijos de remil puta!

Ahora los aplausos se transforman en una ovación. La algarabía es total.

Fuente: InfoB

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *