Los demócratas tomaron el control de ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos este martes, según las proyecciones de los medios estadounidenses, en una derrota contundente de los republicanos del presidente Donald Trump en las elecciones de medio término. Tras quedarse con la mayoría en la Cámara de Representantes, el partido opositor ganó bastiones históricamente republicanos como Kansas, Texas, Carolina del Norte, Carolina del Sur e Iowa, con lo que podrá restringir los poderes del presidente durante el resto de su mandato.
El resultado pone en jaque a Trump, que ya venía golpeado por la economía y por la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán hace más de ocho meses. La creciente impopularidad del mandatario y los efectos de sus políticas fueron factores determinantes en el castigo electoral al Partido Republicano. En su primera reacción, Trump afirmó que los republicanos habrían ganado por un «margen aplastante» si él hubiera sido el candidato.
Estos comicios pusieron en juego 35 escaños del Senado, los 435 de la Cámara de Representantes y más de 30 gobernaciones estatales. La derrota republicana en el Senado abre la puerta a un nuevo intento de destitución de Trump, quien por su parte aseguró estar dispuesto a convertirse en «Mr. Veto» y bloquear las iniciativas legislativas de un Congreso opositor, anticipando un escenario de fuerte confrontación política en Washington durante los próximos dos años.