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Buenos Aires — La economía argentina acumula señales de deterioro que se extienden más allá de los indicadores macroeconómicos: el empleo privado registrado lleva 14 meses consecutivos de caída, los salarios continúan rezagados frente a la inflación y las empresas empleadoras retroceden a niveles mínimos desde 2006. Así lo marca la consultora C-P, que advierte que el ajuste del gasto social profundiza las dificultades de amplios sectores de la población y del aparato productivo.

A pesar de la desaceleración inflacionaria, la recuperación de los ingresos sigue condicionada por una pauta salarial que limita las recomposiciones, mientras la destrucción de puestos de trabajo formales y el cierre sostenido de empresas configuran un escenario de crisis laboral prolongada bajo el Gobierno de Javier Milei.

En julio de 2026, el sector privado registrado acumuló su decimocuarto mes consecutivo de destrucción de puestos de trabajo, con una pérdida de 160.000 empleos desde mayo de 2025, equivalente a una caída del 2,6%. La comparación con agosto de 2023 resulta todavía más contundente: desde entonces desaparecieron más de 301.000 puestos de trabajo formales. La magnitud del retroceso supera incluso la registrada durante la crisis laboral de 2018-2019, cuando se perdieron 258.000 empleos entre abril de 2018 y noviembre de 2019.

El impacto se concentra en sectores que históricamente sostienen una parte importante del empleo privado. Construcción, finanzas, transporte y comunicaciones, comercio, hoteles y restaurantes e industria registraron nuevas caídas durante julio. En particular, la construcción retrocedió un 0,6% mensual, mientras que finanzas cayó un 0,4%; transporte y comunicaciones, comercio, hoteles y restaurantes e industria registraron bajas del 0,3%. En conjunto, los sectores contractivos concentran el 73% del empleo privado formal.

En contraste, las actividades que mostraron crecimiento —como petróleo y minería y pesca— representan apenas el 2% del total de puestos de trabajo. La expansión de algunas ramas vinculadas a recursos naturales, por lo tanto, no alcanza para compensar la pérdida de empleo en actividades con mayor capacidad de absorción de mano de obra.