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Ante un diagnóstico de cáncer, las dudas sobre la alimentación suelen llevar a pacientes y familiares a buscar orientación en internet, donde circulan desde información confiable hasta mitos y promesas engañosas —como eliminar por completo el azúcar, suprimir las harinas o consumir productos que supuestamente combaten la enfermedad— que pueden generar miedo y afectar la salud. La licenciada en Nutrición Mariana Alonso, del Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia “Pdte. Néstor Kirchner” de Formosa, advirtió sobre los riesgos de seguir dietas restrictivas sin supervisión profesional y explicó por qué la alimentación debe diseñarse a la medida de cada persona.

Desde el centro formoseño se brinda una atención integral mediante un equipo interdisciplinario que reúne a nutricionistas, oncólogos, psicólogos y otros especialistas, con el fin de acompañar las distintas necesidades que surgen durante el tratamiento. Alonso resaltó que una buena nutrición funciona como una herramienta clave: aporta la energía y los nutrientes necesarios para sostener el organismo, conservar la masa muscular y la fuerza, y mejorar el bienestar y la calidad de vida en cada etapa.

Las indicaciones no pueden ser iguales para todos, ya que varían según la localización del tumor, el tipo de tratamiento y los síntomas que presente cada persona. Por ejemplo, quien recibe radioterapia en la zona abdominal y sufre diarrea requiere pautas distintas a quien es tratado en cabeza y cuello y tiene dificultades para tragar. Por eso, los profesionales evalúan no solo el peso, sino también la masa muscular, el apetito, las preferencias personales y la situación económica del paciente, evitando trasponer recetas de otros casos que pueden resultar inadecuadas. “No solamente miramos el numerito en la balanza: tratamos de ver a la persona de manera integral”, señaló la especialista.