La Argentina atraviesa uno de los períodos más duros para el empleo en blanco de las últimas dos décadas. Según la Encuesta de Indicadores Laborales de la Secretaría de Trabajo, con datos cerrados a julio de 2026, el empleo asalariado privado registrado cayó de 6.372.561 a 6.106.796 puestos desde noviembre de 2023: 265.765 trabajadores menos. Solo en julio se perdieron 12.716 empleos, y ya son 14 meses consecutivos de retroceso. El nivel actual es el más bajo en 52 meses.
Si se suman el sector público y las trabajadoras de casas particulares, la pérdida de puestos asalariados supera los 370.000. Otro relevamiento, que mide a todos los trabajadores registrados en unidades productivas, estima una caída de 411.613 puestos, equivalente al 4,18%, hasta mayo. Muchos de esos trabajadores migraron al monotributo o a la informalidad, y el costo lo terminan pagando las familias y la economía en su conjunto.
La comparación histórica deja a la actual gestión en el último lugar. Durante la presidencia de Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007, el empleo privado registrado pasó de unos 3,5 millones a 5,6 millones, un salto cercano al 60%, con fuerte crecimiento económico y recuperación tras la crisis de 2001. Cristina Fernández de Kirchner sumó cerca de 215.000 puestos entre 2007 y 2015, con estancamiento desde 2011. Mauricio Macri terminó su mandato con unos 219.000 puestos privados menos, concentrados en la recesión de 2018. Alberto Fernández, pese a la pandemia, dejó un saldo positivo de entre 335.000 y 400.000 puestos.
A igual plazo, la diferencia sigue siendo contundente. En sus primeros 32 meses de mandato, Alberto Fernández había creado 175.695 empleos privados y Cristina Fernández de Kirchner, 39.008, mientras que Macri había perdido 9.645. Milei, en cambio, ya supera los 265.000 puestos perdidos. Su mandato sigue en curso, pero ninguna administración desde 2003 muestra un saldo tan negativo en tan poco tiempo.
La desocupación del primer trimestre de 2026 fue de 7,8%, casi sin cambios interanuales, lo que podría sugerir un mercado laboral estable. Pero detrás de esa cifra hay un cambio de composición: muchos trabajadores se reacomodan en ocupaciones de peor calidad, no porque se generen puestos equivalentes a los perdidos. El monotributo como ocupación principal creció en 177.101 personas desde noviembre de 2023, y la informalidad llegó al 44,2%, 3,4 puntos más que en 2023, reflejo de una transformación silenciosa del mercado laboral que las estadísticas de desempleo no terminan de capturar.