Los abogados de Christa Pike presentaron un documento judicial ante la Corte de Apelaciones del Sexto Circuito de Estados Unidos que detalla con crudeza lo ocurrido el 30 de septiembre en la prisión de máxima seguridad Riverbend, donde la condenada a muerte sobrevivió a dos dosis completas de pentobarbital. El procedimiento se extendió por más de dos horas, con múltiples intentos fallidos de establecer vías intravenosas y fallos que, según la defensa, nadie del equipo encargado advirtió en el momento.
El escrito revela que se utilizaron al menos siete agujas solo en el brazo izquierdo de Pike; una de ellas fue retirada con una doblez de 90 grados. Los abogados sostienen que las venas cedieron y que el fármaco no llegó al torrente sanguíneo, sino que se dispersó en el tejido circundante. “Aparentemente, ningún miembro del equipo de ejecución se percató de que las vías no estaban bien colocadas o de que las venas habían reventado”, señala el expediente. Aun así, tras la ineficacia de la primera dosis, se preparó y administró una segunda dosis letal, que tampoco provocó la muerte.
El documento expone además que las autoridades de Tennessee discutieron internamente si tenían la obligación legal de brindarle atención médica a Pike antes de trasladarla a un centro hospitalario, donde permanece en estado crítico con asistencia respiratoria. La defensa presentó recursos de emergencia ante varios tribunales durante la noche del episodio para intentar detener el procedimiento y preservar toda la evidencia del caso. El gobernador Bill Lee ordenó una investigación independiente y suspendió las ejecuciones programadas para el resto del año, mientras el jefe del Departamento de Correccionales renunció a su cargo tres días después del suceso.