La morosidad en el sistema financiero argentino sigue en ascenso y ya afecta a una proporción creciente de hogares. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), difundido por la diputada nacional Julia Strada, en agosto de 2026 hubo 5.962.892 personas morosas con bancos y billeteras virtuales, es decir, 27.173 deudores más que en julio. El dato más alarmante es que esos atrasos representan el 37,2% de la Población Económicamente Activa (PEA), por lo que, en palabras de la legisladora, «casi el 40% de la población en edad de trabajar es morosa».
El estudio se elaboró con información de la Central de Deudores del Banco Central y datos del INDEC, permitiendo observar el fenómeno no solo en cifras absolutas sino en relación con quienes participan del mercado laboral. El impacto no es uniforme en todo el país: cinco provincias registran niveles de morosidad que igualan o superan la mitad de su población activa. Santa Cruz encabeza el listado con el 55,1% de su PEA en situación de mora, seguida por Catamarca con el 55%, San Luis con el 51,2%, Tierra del Fuego con el 50% y La Rioja con el 49,4%.
El endeudamiento dejó de ser un recurso excepcional y pasó a convertirse en una herramienta cotidiana para afrontar gastos corrientes, mediante créditos bancarios, tarjetas y financiaciones ofrecidas por billeteras virtuales. Sin embargo, el aumento sostenido de los atrasos evidencia que las familias ya no logran sostener esos compromisos en un contexto de ingresos que no acompañan el ritmo de los costos de vida. El fenómeno se extiende por todo el territorio nacional, pero con mayor intensidad en las provincias donde la proporción de personas con dificultades para pagar sus deudas prácticamente alcanza a la mitad de quienes trabajan o buscan empleo.