La misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) lleva más de una semana en la Argentina cumpliendo la tercera revisión del programa económico acordado. Las conversaciones se desarrollan en la sede del Banco Central, encabezadas por el viceministro de Economía, José Luis Daza, mientras se genera expectativa por un cierre cercano que podría coincidir con la participación del presidente Javier Milei y su equipo en la Argentina Week de París. El balance muestra resultados mixtos: un avance positivo en la acumulación de reservas y un incumplimiento que requerirá una dispensa en el resultado fiscal.
El punto más sensible de la revisión es el superávit primario del primer semestre. El Gobierno acumuló $6,29 billones** entre enero y junio, pero la meta pactada era de **$6,86 billones, lo que arroja una diferencia de $573.974 millones. Por este desvío, se prevé que el FMI otorgue un «waiver» o dispensa, similar a lo ocurrido en etapas anteriores del programa, que permite formalizar el incumplimiento sin desencadenar consecuencias financieras inmediatas.
En contrapartida, la evaluación sobre la acumulación de reservas internacionales sería favorable. El Gobierno superó las metas de compra de divisas, aunque los analistas advierten que resta alcanzar la meta de reservas netas antes de diciembre, un objetivo que históricamente ha exigido ajustes o prórrogas. El diálogo con el organismo avanza así entre el reconocimiento de logros en el frente externo y la necesidad de ajustar las pautas fiscales para mantener el rumbo del acuerdo.