Este 15 de septiembre se cumplen tres décadas de la creación del Programa de Asistencia Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA), una iniciativa nacida en Formosa que trascendió su propósito inicial para transformarse en una política de Estado. Mediante el Decreto 1107/96, impulsado por el gobernador Gildo Insfrán, se puso en marcha una herramienta que no se limitó a brindar ayuda económica, sino que persiguió un objetivo más profundo: lograr el autosostenimiento, la ocupación y la autogestión productiva de las familias que vivían y trabajaban en el campo.
El contexto en el que nació el programa explica su verdadera dimensión. Entre 1991 y 2001, la población rural de Formosa se redujo en casi 20.000 personas, al pasar de 128.352 a 108.377 habitantes. El éxodo rural amenazaba con vaciar el interior de la provincia. Frente a ese escenario, el PAIPPA se propuso revertir la tendencia: dar las herramientas necesarias para que las familias pudieran quedarse en su tierra, producir y progresar sin tener que emigrar.
Con el paso de los años, el programa fue ampliando su alcance. De la asistencia inicial incorporó titularización de tierras, construcción de viviendas rurales, educación, atención sanitaria, provisión de insumos, capacitación técnica y apoyo a la comercialización. No se trató solo de entregar recursos, sino de construir las condiciones para que el pequeño productor pudiera organizarse, producir con calidad y llevar sus productos al mercado en condiciones justas. Treinta años después, el balance muestra que la apuesta por el arraigo y la producción familiar se convirtió en una de las políticas públicas más reconocidas y duraderas de la historia de Formosa.