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La empresa de transporte Crucero del Norte mantiene suspendida la venta de pasajes y la salida de sus unidades, pero descartó formalmente que la situación derive en una quiebra. El propietario de la firma, Julio Koropeski, salió al cruce de las versiones que circulaban sobre un colapso financiero y aclaró que la paralización de los servicios responde exclusivamente a diferencias internas entre los socios de la familia propietaria, y no a causas económicas ni a medidas del Gobierno nacional. Para respaldar su afirmación, Koropeski remarcó que la solidez financiera y bancaria de la empresa se puede verificar a través de los registros oficiales del Banco Central de la República Argentina.

El desenlace de la crisis quedó supeditado a una reunión clave del directorio familiar convocada para el próximo lunes. En ese encuentro, los propietarios buscarán destrabar los desacuerdos operativos que mantienen paralizada a la empresa y acordar los pasos concretos para reanudar los viajes interprovinciales e internacionales. La fecha de reanudación de los servicios dependerá del acuerdo que se alcance en esa instancia, por lo que los pasajeros siguen sin tener precisiones sobre cuándo volverán a circular las unidades.

La situación generó incertidumbre entre miles de usuarios que habían adquirido pasajes y entre los trabajadores de la empresa, que ven con preocupación la prolongación de la suspensión. A diferencia de lo que se especulaba inicialmente, la conducción dejó claro que no hay problemas de liquidez ni deudas que impidan la continuidad de la firma, sino que el obstáculo es de orden interno. El resultado de la reunión del lunes definirá entonces si se normalizan los itinerarios habituales o si la crisis se prolonga por más tiempo.