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El costo de cubrir las necesidades esenciales volvió a crecer en agosto, en un mes en el que el Gobierno nacional destacó la desaceleración de la inflación como uno de sus principales logros económicos. Mientras el índice general de precios registró una suba del 1,7%, las canastas que definen las líneas de pobreza e indigencia aumentaron un 2,6%, es decir, casi un punto porcentual por encima del promedio.

Según los datos oficiales del INDEC, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó contar con $1.605.497** de ingresos para no ser considerada pobre durante agosto. Para no caer directamente en la indigencia, el monto requerido ascendió a **$726.469. Ambas cifras volvieron a crecer respecto del mes anterior, elevando aún más el piso de ingresos que millones de hogares no logran alcanzar.

El análisis por unidad de consumo confirma la tendencia: la Canasta Básica Total (línea de pobreza) alcanzó los $519.578 por adulto equivalente**, con un aumento acumulado del 22,7% en lo que va del año y del 38,3% en comparación con agosto de 2025. Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (línea de indigencia) llegó a **$235.103, tras subir también un 2,6% en el mes, con una acumulada anual del 23,2% y una variación interanual del 39,6%. Los números muestran que, más allá de la desaceleración de la inflación general, cubrir lo indispensable sigue encareciéndose a un ritmo muy superior al de los ingresos de los sectores populares.