La endeble tregua que parecía haberse logrado en el peronismo tras la cumbre del Hotel Emperador se quebró por completo tras el acto de Máximo Kirchner en la puerta de San José 1111. Allí, la entonación de una canción que reivindica a Cristina Kirchner como única conducción y cuestiona cualquier renovación o alternativa política enrareció nuevamente la convivencia justicialista, hasta el punto de que en el entorno del gobernador bonaerense Axel Kicillof ya dan por sentado que la ex presidenta impulsará un candidato propio para enfrentarlo en la interna del año próximo.
“Va a haber un candidato a presidente enfrente de Axel. Puede ser Massa, Uñac, Zamora o un tapado. Pero a alguien van a poner. Lo van a construir con el perfil definido como para que Cristina le pueda transferir sus votos. Van a inventar algo para intentar ahogar a Axel o tratar de aislarlo”, advirtió con contundencia un ministro del gabinete bonaerense muy cercano a Kicillof. En La Plata están convencidos de que Cristina Kirchner avalará a otro postulante y que ya no hay margen para un acuerdo unitario.
El clima de unidad que se había insinuado hace apenas semanas, cuando Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner se sentaron juntos a discutir estrategias comunes, se desvaneció rápidamente. En el gobierno de la provincia de Buenos Aires consideran que después del acto por el cuarto aniversario del intento de asesinato contra la ex presidenta, llegar a un acuerdo con los Kirchner es prácticamente imposible. La provocación del cántico, señalan, les terminó dejando un argumento servido sobre la mesa: la ruptura es definitiva y la disputa electoral será frontal.