En un contexto de precios en constante aumento, los plazos fijos UVA se consolidaron como el instrumento de ahorro en pesos más efectivo para proteger el valor del dinero. Este mecanismo ajusta su capital según la evolución de la inflación, permitiendo a los ahorristas mantener e incluso mejorar su poder adquisitivo, a diferencia del plazo fijo tradicional cuya tasa muchas veces queda por debajo del avance del índice de precios.
El salto de confianza en este instrumento resulta contundente: al 18 de agosto, el saldo total de plazos fijos UVA/CER alcanzaba los $1,695 billones. A lo largo de 2026 registró un crecimiento de 496,5%, y comparado con el año anterior muestra un aumento de 301,7%. Aunque en los últimos 30 días se registró una baja de más de 4%, la tendencia anual confirma que millones de personas eligieron esta alternativa como escudo frente a la suba del costo de vida.
El renacimiento de los UVA se explica por una combinación de factores: las medidas impulsadas por la banca pública, la mayor conciencia de los ahorristas sobre la necesidad de protegerse de la inflación, y la aceleración de los precios durante el primer trimestre del año. Frente a la incertidumbre, el ajuste por inflación se convirtió en la garantía más buscada por quienes prefieren no arriesgar su dinero en alternativas de mayor volatilidad.