En una semana de optimismo generalizado en los mercados internacionales por la baja de la inflación en Estados Unidos, que alejó temores de nuevas subas de tasas, los bonos y acciones argentinas marcharon en sentido contrario. Los grandes inversores y brokers decidieron reducir su exposición en activos del país, en lo que se conoce como una postura de «risk off», motivados por encuestas que muestran el apoyo a la gestión estancado en apenas el 35%, un nivel insuficiente para asegurar el triunfo en las elecciones de 2027.
El cambio de expectativas es drástico: analistas que a principios de año otorgaban al presidente Javier Milei más de un 70% de probabilidades de reelección hoy ya no se animan a superar el 50%. El consultor Sergio Berensztein advirtió que “con los niveles actuales de aceptación, Milei no asegura un triunfo en primera vuelta”. El riesgo país reflejó también esta incertidumbre: tras rozar los 400 puntos en julio, rebotó con fuerza hasta los 470 puntos, sin perspectivas claras de baja. “El proceso electoral se adelantó y los inversores quieren llegar más livianos a la contienda”, explicó Ezequiel Fernández, de Balanz.
A pesar del clima de desconfianza, las empresas argentinas reportaron resultados sólidos. El sector energético registró ganancias récord por la suba del petróleo y mayores exportaciones. Los bancos mostraron mejora: Supervielle revirtió pérdidas y divulgó ganancias por 12.000 millones de pesos con caída de la mora. Telecom y las empresas de servicios públicos también arrojaron buenos balances. El Gobierno, por su parte, intenta reactivar el crédito flexibilizando préstamos en dólares y mediante depósitos a largo plazo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad en los bancos para impulsar los créditos hipotecarios.