Desde su llegada al poder en 2013, el dictador ha desplegado militares para sofocar protestas mientras recompensaba a los altos mandos con lucrativos empleos estatales. Ahora quiere apuntalar la lealtad de las fuerzas armadas ante una eventual derrota
PorJoshua Goodman y Regina García Cano
Nicolás Maduro, durante la conmemoración de los 203 años de la batalla de Carabobo
En un cruce de caminos, no muy lejos de una gasolinera cubierta de maleza, hombres y mujeres jóvenes vestidos con descoloridos uniformes verdes detienen a los vehículos que regresan de un mitin de opositores al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, piden a sus pasajeros que se identifiquen e inspeccionan sus autos, camiones y motos.
Este tipo de controles han proliferado en las vastas llanuras tropicales del país, en las boscosas tierras altas y en el litoral en vísperas de las elecciones presidenciales del domingo, con el objetivo de intimidar, y ocasionalmente detener, a los críticos con el gobierno. A menudo piden un aventón, bananas o una “colaboración”, el eufemismo venezolano para un pequeño soborno.
Fuente: InfoB