Dallas – La Selección Argentina consiguió una victoria clave en su camino por el Mundial 2026 al imponerse por 2 a 0 ante Austria en la segunda fecha del Grupo J. Con este resultado, el equipo albiceleste sumó seis puntos y aseguró su clasificación anticipada a los octavos de final, con un partido todavía por jugar. Pero más allá de la clasificación, la jornada quedará grabada para siempre en la historia del deporte gracias a la actuación de Lionel Messi, quien transformó una noche que empezó con un traspié en una de las más gloriosas de su carrera.
El encuentro arrancó con una situación inesperada para el capitán: a los pocos minutos, tuvo la oportunidad de abrir el marcador desde el punto penal, pero su remate no encontró el arco. Lejos de desanimarse, Messi mantuvo su protagonismo, siguió moviéndose con inteligencia y participando en cada jugada ofensiva. La insistencia tuvo su recompensa cuando, ya avanzado el partido, recibió el balón dentro del área, se acomodó y definió con precisión para romper el cero y desatar la alegría de los miles de hinchas presentes en el estadio.
Ese primer gol significó mucho más que la ventaja en el marcador: le permitió llegar a 17 tantos en Copas del Mundo y superar la marca que compartía con el alemán Miroslav Klose, pasando a ser el máximo goleador de la historia de estas competiciones. Pero no se detuvo ahí: en el tiempo de descuento volvió a aparecer para anotar el segundo tanto, llegar a los 18 goles y ampliar aún más un récord que parecía inalcanzable. A sus casi 39 años, Messi volvió a demostrar que sigue siendo el líder futbolístico y emocional del equipo, que mantiene intacta la ilusión de defender el título conseguido en Qatar 2022.