Buenos Aires – Este domingo 14 de junio, a las 19:20 horas, falleció en el Hospital Italiano de Buenos Aires, a los 95 años, Taty Almeida, una de las figuras más emblemáticas, respetadas y queridas de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia en Argentina. Presidenta y fundadora de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dedicó más de cinco décadas de su vida a defender los derechos humanos, transformando su dolor personal en una causa colectiva que marcó la historia del país. Su partida fue confirmada por familiares y por la propia organización, que despidió a una de sus voces más firmes y perseverantes.
Nacida como Lidia Stella Mercedes Miy Uranga en 1930, se desempeñó como docente hasta que su vida cambió para siempre el 17 de junio de 1975. Ese día, su hijo Alejandro Martín Almeida —estudiante de Medicina y trabajador de la agencia Télam— fue secuestrado por la organización parapolicial Triple A, convirtiéndose en una de las primeras víctimas del terrorismo de Estado. Desde entonces, Taty inició una búsqueda incansable que nunca se detuvo: se sumó a las rondas de la Plaza de Mayo, fue una de las impulsoras del movimiento y, tras la división interna, formó parte activa y condujo a Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, siempre reclamando por el destino de los desaparecidos y por el castigo a los responsables de los crímenes de lesa humanidad.
Su trayectoria es sinónimo de coherencia y valentía. Durante más de 50 años, recorrió el país y el mundo contando su historia, exigiendo verdad y reafirmando que sin memoria no hay democracia. Fue testigo, protagonista y guía de generaciones enteras que aprendieron de su ejemplo. Con su muerte, el movimiento de derechos humanos pierde a una de sus últimas grandes referentes históricas, pero queda el legado inmenso de su lucha: la certeza de que su hijo Alejandro no fue, ni será, un nombre olvidado, y que la justicia es una deuda que la sociedad argentina contrajo y debe mantener viva para siempre.