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Buenos Aires – La aprobación de la reforma política se convirtió en uno de los objetivos centrales del Poder Ejecutivo para este mes de junio, con la intención de avanzar en el Congreso antes de que el inicio del Mundial de Fútbol baje la intensidad de la actividad parlamentaria. Sin embargo, la falta de consenso con los distintos bloques políticos —incluidos los propios aliados del oficialismo— obligó a abrir nuevas alternativas de negociación. La postura inicial, que proponía eliminar por completo las elecciones primarias, comenzó a modificarse: ahora, desde Casa Rosada, no descartan impulsar unas PASO optativas, de modo que solo las utilicen aquellos frentes o partidos que necesiten dirimir candidaturas internas.

La estrategia y la hoja de ruta legislativa fueron definidas en reuniones clave realizadas en la Casa Rosada, donde participaron los máximos referentes del gobierno. Estuvieron presentes la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor Santiago Caputo; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; los ministros Luis “Toto” Caputo (Economía) y Diego Santilli (Interior); el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem. Allí se evaluó la necesidad de ajustar el proyecto para garantizar los votos necesarios, ya que los sectores acompañantes piden una discusión más integral de la iniciativa y muestran resistencias a la propuesta original.

El proyecto ingresó por el Senado y, ante la dificultad de conseguir los apoyos suficientes para derogar totalmente el sistema de primarias, la propuesta intermedia gana terreno: mantener la figura, pero sin que sea obligatoria para todas las fuerzas políticas. De esta forma, se buscaría flexibilizar la norma y lograr un acuerdo que permita avanzar con la reforma antes de que la agenda pública se desplace hacia el evento deportivo internacional, momento en el cual se estima que el ritmo de trabajo en el Parlamento se verá reducido considerablemente.