Buenos Aires – La actividad económica argentina registró una recuperación destacada durante el mes de marzo, según los datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Los números muestran un crecimiento del 3,5% en la comparación mensual respecto a febrero, y una suba interanual del 5,5%, un resultado que era esperado tras las caídas registradas en enero y febrero, y que fue recibido con optimismo por el Gobierno nacional. El ministro de Economía, Luis Caputo, se mostró confiado y proyectó que la tendencia seguirá fortaleciéndose en los próximos meses, asegurando que se avecinan los “mejores 18 meses en dos décadas” para la economía del país.
Uno de los puntos más resaltantes del informe es la amplitud de la mejora: de los 15 sectores relevados por el organismo estadístico, 14 mostraron avances, marcando una diferencia importante respecto a meses anteriores, donde el crecimiento estaba concentrado casi exclusivamente en actividades vinculadas al comercio exterior y al sistema financiero. En esta oportunidad, la recuperación fue más generalizada, aunque los analistas advierten que aún existen motores puntuales que explican gran parte del impulso. Sebastián Menescaldi, de la consultora Eco Go, señaló: “El dato de marzo es bueno y está marcando el crecimiento de algunos sectores puntuales”, destacando especialmente el impacto del sector agropecuario, la energía y los servicios financieros.
Según el especialista, el campo fue uno de los grandes protagonistas: “La cosecha está creciendo 20% en términos del volumen total de este año respecto al otro —ahora empiezan a computar la cosecha de la campaña gruesa con fuertes subas en maíz—”. También hubo avances notables en el sector energético, mientras que la intermediación financiera creció, aunque a un ritmo menor debido a la caída del crédito destinado a las familias. A pesar del buen momento, en el ámbito privado persisten las dudas sobre la sostenibilidad del proceso. Existen interrogantes sobre cuánto tiempo durará este impulso, si se logrará consolidar más allá del corto plazo y si los sectores que todavía están rezagados podrán sumarse al crecimiento, o si por el contrario se mantendrá la dinámica de una economía con desempeños muy dispares entre actividades.
Desde el equipo económico mantienen la perspectiva positiva y anticipan que en mayo y junio se verán mejoras aún más significativas. Sin embargo, los economistas advierten que el escenario sigue siendo complejo y que la confirmación de una recuperación plena y estable dependerá de cómo evolucionen variables clave, como el ingreso de divisas, el nivel de actividad interna y el poder adquisitivo de los salarios, factores que podrían definir si este rebote se transforma en una tendencia sostenida o queda limitado a una mejora transitoria.