Buenos Aires – El informe Edelman Trust Barometer 2026 trae datos contundentes sobre el estado de ánimo y la percepción social en el país. El trabajo de campo, realizado entre el 25 de octubre y el 16 de noviembre del año pasado, revela que Argentina se encuentra claramente instalada en la categoría de “Desconfianza”, con un Índice de Confianza general de apenas 48 puntos. Esta crisis no es uniforme: mientras que los sectores de mayores ingresos se mantienen en una posición neutral con 50 puntos, en los sectores de menores recursos el indicador cae a 44 puntos, marcando una brecha profunda según la situación económica de cada hogar.
El análisis muestra un retroceso generalizado en la credibilidad de las instituciones clave. El Gobierno es la entidad peor posicionada, alcanzando solo el 30% de confianza entre la población. Le siguen los medios de comunicación con un 40%, las organizaciones no gubernamentales con el 50% y el sector empresarial, que es el mejor valorado aunque también a la baja, con el 54%. Ante este escenario de escepticismo hacia lo público y colectivo, la sociedad reacciona contrayéndose: la única referencia que genera seguridad real es el ámbito laboral cercano, donde “Mi empleador” obtiene un 69% de confianza, muy por encima de cualquier organismo o institución del Estado.
Uno de los datos más preocupantes que surge del estudio es la visión sobre el porvenir. Argentina figura entre los países más pesimistas de los 28 analizados: solo el 11% de los argentinos cree que la próxima generación vivirá mejor que la actual, una cifra que refleja la falta de expectativas de progreso. Este pesimismo alimenta además lo que el informe define como una “mentalidad de confianza insular”: el 81% de la población admite que es reacia o duda al momento de confiar en personas que tienen valores, formas de vida o fuentes de información distintas a las propias, ubicando al país como el segundo con mayor índice de esta característica en todo el mundo.
La fragmentación social es vista por la inmensa mayoría como un problema grave: el 85% de los encuestados considera que la falta de confianza entre grupos diferentes representa un riesgo importante, y advierte sobre la sensación de que existen sectores que buscan activamente perjudicar o empeorar la situación de los demás. El país queda así retratado como una sociedad marcada por la desconfianza institucional, el pesimismo económico y el repliegue hacia los círculos más íntimos, ante la polarización y el temor a la desinformación que dominan la escena pública.