CABA / Conurbano Bonaerense – Una organización liderada por jóvenes de buena posición económica, conocidos en el ambiente como “nenes bien” del AMBA, fue desbaratada por la Policía de la Ciudad tras montar un complejo esquema de estafas financieras y virtuales que dejó al menos 200 víctimas en todo el país. Bajo la apariencia de una “academia de negocios” y promesas de ganancias extraordinarias, el grupo operaba con activos inexistentes, sociedades fantasmas y plataformas digitales falsas para captar inversiones millonarias.
La investigación tuvo su punto de partida en Puerto Madryn, Chubut, allá por 2023, cuando una mujer radicó la denuncia tras haber invertido más de 100 millones de pesos. Según su relato, durante el primer mes recibió rendimientos tal como le habían prometido, pero después de ese periodo, el dinero invertido nunca le fue devuelto. A partir de ese caso, el Ministerio Público comenzó a armar el rompecabezas que permitió detectar que se trataba de una estructura criminal que operaba en varias provincias y que contaba con la participación de integrantes de las familias de los cabecillas.
La banda utilizaba distintas modalidades para engañar a los inversores: ofrecían participación en sociedades fantasmas, compra de acciones en empresas que supuestamente cotizaban en Bolsa —pero que en realidad eran “empresas mulas” creadas solo para la estafa— y negocios en criptomonedas, desarrollos inmobiliarios, complejos deportivos, paneles solares y producción de yerba mate. Incluso desarrollaron una aplicación ficticia, donde las víctimas podían ver movimientos financieros simulados que les hacían creer que su capital crecía día a día.
Uno de los casos más relevantes está vinculado a una sociedad a nombre de M.A., de 27 años, que captaba fondos mediante tokens digitales para proyectos que nunca existieron. Por su parte, otros dos involucrados —L.J.A. (27) y A.S. (34)— crearon una firma con un nombre casi idéntico a Rainbowex, una criptomoneda ya identificada previamente como un esquema Ponzi que había afectado a miles de personas en San Pedro. Los investigadores analizaron movimientos en tecnología blockchain, trazabilidad de activos digitales y transferencias de origen ilícito para desarticular la red, que combinaba sofisticación tecnológica con el perfil social de sus líderes para generar confianza y defraudar a inversores de todos los niveles.