Buenos Aires – En medio de la causa por presunto enriquecimiento ilícito, salieron a la luz los detalles de los contactos que mantuvo el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con Matías Tabar, el contratista que más lo comprometió en la investigación. Desde que Tabar fue citado como testigo, hubo al menos tres intercambios: dos mensajes por WhatsApp y una llamada de unos tres minutos, en los que Adorni intentó “ayudarlo” a preparar su declaración testimonial e incluso le ofreció el apoyo de un abogado, según consta en el expediente judicial.
El constructor es quien reveló ante la Justicia que cobró al funcionario más de 245.000 dólares por las obras de remodelación realizadas en la casa de su propiedad en el barrio privado Indio Cuá. Además, entregó su propio teléfono celular para que sea sometido a peritaje, aportando toda la información y registros que tenía sobre los trabajos y los pagos realizados, datos que se convirtieron en piezas centrales de la investigación.
Pese a que el contacto entre un investigado y un testigo suele ser considerado una acción delicada, Manuel Adorni no sufrió ni sufrirá consecuencias legales por estos intercambios, según confirmaron fuentes vinculadas al caso. “En los hechos no entorpeció la causa. El testigo aportó toda la información que tenía, contó todo”, explicó un allegado al expediente. La decisión de no avanzar con sanciones quedó a criterio del fiscal Gerardo Pollicita, a cargo de la investigación: “Adorni jugó al límite, pero ese límite no está escrito del todo, lo decide el magistrado”, señaló otra fuente con conocimiento directo de la causa.