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Buenos Aires – La relación entre La Libertad Avanza, el PRO y la UCR atraviesa su momento más crítico y las tensiones se transformaron en grietas profundas que redefinen el escenario de poder en la Cámara de Diputados. La figura determinante de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y la falta de flexibilidad del espacio libertario fueron los factores que terminaron de tensar los lazos con los aliados, que empezaron a marcar distancia en temas clave y a tomar posiciones propias, lejos de las directivas de Casa Rosada.

Desde el oficialismo, la preocupación no pasa por una eventual interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sino por el avance de las iniciativas legislativas que impulsa el presidente Milei, que empezaron a encontrar trabas y resistencias. El primer síntoma fuerte llegó desde el PRO: durante el informe de gestión de Adorni, los diputados del espacio amarillo mantuvieron silencio, sin apoyar ni rechazar, pero tampoco acompañar con gestos ni adhesiones. “No hicieron nada en contra, pero tampoco a favor. No aplaudieron nada de lo de Manuel”, explicaron fuentes parlamentarias, señalando que esa neutralidad ya fue una mala señal.

Pero lo que más incomodó al sector liderado por Karina Milei fueron definiciones concretas del PRO: la decisión de tratar la ley Ficha Limpia por fuera de la reforma electoral y la postura de mantener las PASO, quitando la obligatoriedad del voto. Esos movimientos, sumados a las declaraciones y acciones de Patricia Bullrich, profundizaron la distancia. La postura que bajó Karina Milei fue tajante: “Tiene que salir la ley como la mandó Casa Rosada”, sin negociar ni modificar esos puntos. A esto se suma la mirada cruzada sobre la influencia del kirchnerismo como factor que condiciona las posiciones, mientras la alianza que sostenía el avance legislativo se desarma y el mapa político en Diputados se reconfigura por completo.