En 2004 un duelo brutal marcó la vida de Andrea Pelc. Décadas más tarde, cuando creyó haber sobrevivido a lo peor, se sumó una verdad silenciada desde el nacimiento. Hoy lucha por conocer su identidad: “Mis apropiadores se llevaron mi historia a la tumba”
La noche del 30 de diciembre de 2004, Andrea Pelc se fue a dormir temprano. Estaba cansada y se había quedado sola en su casa: su pareja iba a volver tarde del trabajo y sus dos hijas se habían ido. “Me acosté a eso de las 21. No miré tele, no prendí la radio, nada…”, repasa. La tranquilidad duró apenas unas horas. Pasadas las 23, la despertó el teléfono. Del otro lado estaba el padre de un amigo de María Celeste, su hija mayor, de 18 años. “Hubo un problema y no podemos encontrarla”, le dijo.
Fuente: InfoB