Leandro Azzolin es uno de los primeros preppers del país. Sus inicios en esta actividad. Cómo prepara a sus hijos para una emergencia
Aprender a pescar, una de las capacitaciones de los preppers
La mochila descansa en el placard. Siempre lista. Ni el polvo, ni el tiempo, ni el escepticismo de los ajenos alteran su propósito. Ese equipaje es el corazón de su actividad. La certeza de que, en cualquier momento, la normalidad puede ser solo un espejismo. Nadie lo sabe mejor que Leandro Azzolin, pionero argentino del movimiento prepper—los preparacionistas—que aprendió a ver en las grietas del presente la sombra de las catástrofes por venir.
Por años, quienes advertían sobre el colapso del mundo eran vistos como excéntricos. El personaje marginal de películas distópicas. Los preppers obsesivos, esperando la guerra nuclear, el meteorito fatal. Hasta que el planeta se apagó de golpe en 2020: el mundo entero encerrado, ojos a la televisión, respirando miedo y lejía. La pandemia de coronavirus cambió la lógica de lo posible: transformó a los preppers de locos anónimos en oráculos involuntarios. Después vinieron más señales: la guerra en Ucrania con el espectro nuclear, inundaciones que devastaron Bahía Blanca, apagones generales, terremotos que partieron ciudades en dos. La línea entre desastre improbable y amenaza cotidiana se disolvió al ritmo de los noticieros.
Fuente: InfoB