Juan Antonio Melino fue la víctima de un guardia de seguridad que se había ganado su confianza durante la pandemia. El asesino intentó dormirlo con una jeringa de clonazepam. Sin embargo, el plan cambió a último momento
No existe tal cosa como el amigo perfecto. Juan Antonio Melino, un jubilado de 80 años, creía que había encontrado uno en Oscar Darío Sánchez, un guardia de seguridad casi cuatro décadas más joven que él.
Lo había conocido en julio de 2020, durante el pico del aislamiento de la pandemia de COVID-19. El 10 de septiembre por la mañana, un mes antes del anuncio del fin del aislamiento, Sánchez convenció a Melino de visitarlo. Así, poco después de las 10, el guardia de seguridad de 42 años llegó con una mochila al hombro al departamento del jubilado, ubicado en la calle Paseo Colón al 1600, a metros del Parque Lezama.
Fuente: InfoB